Shakespeare en ópera de Verdi

Posted on 12 junio, 2011

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Shakespeare es uno de mis poetas favoritos. Le he tenido en mis manos desde los inicios de mi juventud.

Esta tragedia es una de las grandes creaciones del hombre… si no podemos hacer algo grande con ella, dejadnos al menor intentar hacer algo fuera de lo ordinario.

Giuseppe Verdi

Anteayer por la tarde, después de la mañana aburrida en el trabajo, de la lluvia y el frio que parecen reinar en este junio, fuimos a la representación de la ópera de Verdi Macbeth en el Royal Opera House.

Ahora mismo no se me ocurre mejor ópera que ver en Londres. Si hay un libro que cualquier estudiante del Reino Unido ha leído en el colegio, ese debe de ser el Macbeth de Shakespeare. En una clase que observé, se leía una versión reducida y las niñas se iban repartiendo y leyendo en voz alta los papeles protagonistas, todas riñendo por ser Macbeth o Lady Macbeth. Yo no lo leí en la universidad cuando estudiaba literatura inglesa, recuerdo que entonces leímos Romeo y Julieta y El sueño de una noche de verano, dos obras que no tienen nada que ver. Así que, hasta ahora, sólo he leído fragmentos sueltos. Conozco la historia pero nunca he leído la obra entera y, hasta ayer, nunca la había visto representada.

No soy una experta en ópera, sólo ha sido este año cuando, por el hecho de encontrarme en Londres, he empezado a comprar entradas para algunas representaciones. Siempre me arrepentiré de no haber hecho lo mismo para la Ópera de París.  

No puedo hablar de Verdi como hablaría de muchos escritores porque no conozco su vida, ni su trayectoria, simplemente me interesé por una ópera tan vinculada a la literatura y, claro, recurriendo a Internet para la búsqueda de más información, la encuentro y en gran cantidad.

He leído que uno de los cambios más notables con respecto a la obra original de Shakespeare es el hecho de que, en vez de los personajes de las tres brujas, Verdi utiliza un grupo más grande de ellas que casi actúan como los coros de las tragedias griegas. El efecto es impresionante y una de las mejores cosas de la obra, el hecho de que canten a la vez el futuro de Macbeth es uno de los grandes efectos dramáticos de la ópera, simbolizan el destino, la fatalidad, la tragedia. He leído también que la obra fue estrenada en Florencia en 1847 con gran éxito y que, sin duda, es una de sus primeras representaciones más ambiciosas.

Escocia, siglo XI, Macbeth y su mujer, Lady Macbeth, no dudan en matar a todos aquellos que se interfieran en sus intenciones de convertirse reyes de Escocia. La traición y la ambición, dos temas tan relacionados, son los temas principales. Macbeth quiere siempre más, mata al rey a quien ha jurado fidelidad y le ha compensado por sus acciones, y con este primero no van a cesar sus crímenes. Lady Macbeth no se mantiene al margen, incita a su marido y está movida por la misma ambición. Los remordimientos y las alucinaciones van a llenar el resto de la obra.

Una de las cosas que más me llamó la atención es la continua oscuridad del escenario, una oscuridad que no puede ser más que el reflejo de la oscuridad de los personajes principales y de su propia tragedia. También me di cuenta de que podía no saber nada de la ópera en concreto pero, en realidad, muchas de las cosas que había en ella pueden encontrarse en cualquier novela del Romanticismo: el tema de la Edad Media, los efectos paranormales, el tema del destino,…

Después de ver Madame Butterfly, tenía grandes expectativas y éstas, al final, no se cumplieron. La representación se me hizo demasiado larga, los diálogos de los personajes decidiendo la suerte de sus enemigos se me hicieron demasiado repetitivos y, en general, sentí poco la tragedia de la historia. Escucho ahora fragmentos de la música y creo fue culpa de la representación, creo que tendré que intentar ver otra ópera de Verdi para que se me quite un poco la decepción.

Mientras, dejo aquí el  famoso fragmento que recita Macbeth después de la muerte de su esposa:

El mañana, el mañana y el mañana
se desliza con pasos sigilosos
un día y otro día,
hasta la sílaba final, escrita
sobre las páginas del tiempo. Y todos
nuestros ayeres han iluminado
a los locos la senda que conduce
al polvo de la muerte. Oh breve luz,
apágate, apágate. La vida
es tan sólo una sombra pasajera,
un pobre comediante que se agita
haciendo su papel sobre la escena
y no vuelve a salir. Es una historia
contada por un loco,
toda llena de estrépito y violencia,
más sin ningún sentido.

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Posted in: Londres, Reino Unido