El fantasma de la ópera

Posted on 11 junio, 2011

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El musical El fantasma de la ópera lleva siendo representado en Londres desde octubre de 1986 pero yo hace apenas dos meses que fui a verlo. La historia la conocía de sobra, he visto varias veces la película y también, en algún momento que no recuerdo, leí el libro, un libro de tapas duras que todavía debe de estar en las estanterías de casa. Pero nada hay, tengo que reconocerlo, como ver algo representado en vivo.

La historia está basada en la novela de Gastón Leroux, que se empezó a publicar por entregas el 19 de noviembre de 1909. Narra la historia de un supuesto fantasma misterioso que habita en la Ópera Garnier de París, que chantajea a los dueños y pretende el amor de la nueva y joven diva Christine.

Buscando información sobre el libro, he leído que el personaje de Christine está basado en una persona real. Esa persona es la soprano sueca Christina Nilsson, que se convirtió en una de las cantantes de ópera más celebres de finales del siglo XIX y principios del XX. Además, como el propósito de este blog es recalcar las conexiones literarias de todo lo que se habla en él, tengo que escribir que novelas como Ana Karenina (Leon Tolstoi) y La edad de la inocencia (Edith Wharton) la mencionan en sus páginas.

En Ana Karenina, la Nilsson aparece en varias de las escenas de ópera de la novela junto a la soprano Adelina Patti y, si que es verdad que, ambas estuvieron en San Petersburgo durante el invierno de 1872-73.

La edad de la inocencia comienza de este modo:

Era una tarde de enero de comienzos de los años setenta. Christine Nilsson cantaba Fausto en el teatro de la Academia de Música de Nueva York. Aunque ya había rumores acerca de la construcción -a distancias metropolitanas bastante remotas, “más allá de la calle Cuarenta”- de un nuevo Teatro de la Ópera que competiría en suntuosidad y esplendor con los de las grandes capitales europeas, al público elegante aún le bastaba con llenar todos los inviernos los raídos palcos color rojo y dorado de la vieja y acogedora Academia.

 ¿Dónde debería entonces incluir esta entrada? ¿En Londres? ¿O, mejor, en París, Nueva York o San Petersburgo? Porque empiezo a buscar y me doy cuenta de que una cosa me lleva a otra, de la misma manera que una ciudad me lleva a otra diferente. He empezado hablando de un musical y, desde ahí, he acabado conectando tres novelas muy diferentes y tres ciudades aún más distintas.

Escribir este blog, a veces, tiene la ventaja de que no sabes muy bien adónde te va a llevar.

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