Somerset Maugham en Canterbury

Posted on 27 marzo, 2011

0


Hoy he descubierto algo que no sabía sobre uno de mis autores favoritos y una novela que me marcó cuando apenas tendría 18 años: Servidumbre humana. He descubierto algo que da pruebas que la relación de Canterbury con la literatura no se reduce a los famosos cuentos de Chaucer, si no que la podemos encontrar en autores mucho más cercanos a nosotros.

Cuando leí el libro aún no conocía Londres y, por tanto, me encontraba muy lejos de poder visitar Canterbury. Aún soñaba con volver a París, posiblemente para vivir allí. A París, bella y bohemia, dos tópicos que el libro sólo reafirmó.

 

¿Pero donde se encuentra la vinculación entre la novela de Somerset Maugham y Cantebury?

Hoy me he enterado que el autor, aunque nació en París, tras la muerte prematura de sus padres acabó volviendo a Inglaterra y viviendo en un pequeño pueblo del condado de Kent con unos familiares. Para su formación escolar lo enviaron al prestigioso internado  King’s School, en el centro de Canterbury, justo enfrente de la simbólica catedral.

El personaje de la novela, Philip Carey, corre la misma suerte aunque, en el libro, se llama a la ciudad Tercanbury. La novela adquiere entonces una dimensión bastante autobiográfica. Philip odia la escuela, es un estudiante brillante pero los demás niños se ríen de él por su pie deforme. Somerset Maugham también fue un estudiante brillante pero, al igual que su personaje, era el centro de las bromas de sus compañeros por su tartamudeo y por la dificultad que, durante esos primeros años en Inglaterra, le supuso hablar en inglés cuando en Francia había recibido toda su educación en francés. Las similitudes entre ambos persisten a lo largo de la novela: el trabajo como contable, los estudios en Alemania, la carrera de medicina y, al final, el abandono de todo, para trasladarse a París e intentar ganarse la vida como artista, como pintor uno y como escritor el otro.

Anuncios