De cuentos con Roberto Bolaño

Posted on 1 marzo, 2011

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En http://lepisma.liblit.com/2008/06/26/bolano-en-la-calle/

Meterse en el metro es adentrarse en el túnel de la oferta cultural de esta ciudad: musicales, películas, libros, obras de teatro, conciertos,…

Una de las cosas que más me llamó la atención cuando llegué, es que en todas partes te podías encontrar frente a frente con la cara o con uno de los libros de Roberto Bolaño. Los detectives salvajes o 666, estaban pegados en los carteles de todas las estaciones de metro y, en las librerías, sus libros ocupaban siempre un lugar privilegiado. La gente no temía el peso de sus libros y le leía en el metro.

Ahora, la fiebre ha remitido un tanto, son otros los autores en cartelera. La cultura, como cualquier otra moda, es efímera y vive según los altibajos del mercado.  

 

Si esta entrada trata sobre Bolaño es porque, durante los últimos días, he estado leyendo bastantes cuentos y también acerca del género en sí mismo. ¡Me parece un género tan difícil!. Mucho más difícil que la novela o que el ensayo. Captar la atención del lector en tan pocas páginas, conseguir un principio y un final que den valor a lo que se escribe,  me parece dominar completamente el arte de la Literatura. Así, Literatura, en mayúsculas.

 En el siguiente texto, Bolaño nos da 12 reglas que deberían seguir aquellos que quieran convertirse en expertos cuentistas. Puede que ayude a algunos cuantos.

1) Nunca abordes los cuentos de uno en uno, honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte.

2) Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince.

3) Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes.

4) Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral.

5) Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura.

6) Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así.

7) Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval!

8) Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges.

9) La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra.

10) Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas.

11) Libros y autores altamente recomendables: “De lo sublime“, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; “La antología de Spoon River“, de Edgar Lee Masters; “Suicidios ejemplares“, de Enrique Vila-Matas.

12) Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.

 

¿Chéjov o Carver? ¿Con quién te quedas?

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Posted in: Londres, Reino Unido