Wordsworth y su Londres de 1802

Posted on 23 agosto, 2010

1


No deja de ser curioso introducir en este blog sobre la ciudad de Londres a un escritor que, en realidad, ni nació ni vivió en ella sino en el extremo más opuesto de Inglaterra, en la región de Cumberland, cerca del Distrito de los Lagos que tanto le debe a su impronta romántica y a la de Coleridge.

¿Por qué le he elegido, entonces? Realmente, he elegido su poema y no a él pero, obviamente, se nos aparecen como inseparables. No sé si Wordsworth se detuvo mucho tiempo en la ciudad del Támesis, probablemente no, era de todo menos un hombre de ciudad, añorante  siempre de los lagos natales, de la naturaleza, de un pasado perdido en esa Inglaterra a punto de iniciar unos cambios que no tenían vuelta atrás. O puede que sí reparase en ella en algún momento, quizás de camino a Calais para arreglar aquel asunto de paternidad con la francesa Annette Vallon que necesitaba ser reparado para que pudiese casarse por primera vez.

Dos siglos de distancia, de 1802 hasta ahora, nos separan del poema y, a primera vista, lo que se aprecia es que los lamentos son siempre los mismos. Decadencia política, religiosa o más bien moral, literaria… La idea de que cualquier pasado siempre ha sido mejor es constante en la historia del hombre, aparece en todos los pesimistas y creo que el ser humano es un pesimista por naturaleza. La idea del Paraíso Perdido de Milton, recobrada por Wordsworth, nos muestra que no importa en qué momento nos encontremos, el ser humano siempre va a seguir mirando hacia atrás más que hacia delante.

(Traducción del inglés de Mario Granda Rnagel)

Lo que me gusta de este poema es que, ya desde un momento tan aparentemente lejano en el tiempo, Londres aparece como representación de Inglaterra. No sólo es su capital, es el ejemplo mismo y centro de esa decadencia frente a la época en la que Milton vivió.  El poema casi constituye una entrada de diario, una entrada determinada por un lugar y por un tiempo concreto. El lugar es Londres, la ciudad que es fuente de los males que aquejan a la sociedad, y el tiempo es ese momento en el que, a pesar de los gustos de Wordsworth, la historia entra en pleno auge urbano frente al rural. Es un romántico, ¿qué va a hacer sino mirar hacia el pasado?

Me gusta su canto al gran hombre  que fue Milton pero, aún me gusta más, la oposición de sentimientos que siento frente al poema. El pasado, para mí, nunca es mejor porque siempre, aunque sea de forma involuntaria, está teñido del olvido.

Anuncios
Posted in: Londres, Reino Unido